‘El chiringuito’ —o la ausencia de él— se ha convertido en un factor fundamental para elegir playa. La distancia, la facilidad de aparcamiento, el tipo de público o la limpieza del agua son importantes, pero un buen restaurante a pie de la arena pone la guinda. Alrededor de Lisboa —pongamos a una distancia de 30 kilómetros— hay un centenar de playas y otros tantos chiringuitos.
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