A la ya intensa proliferación de los restaurantes de moda en Madrid, Barcelona, Bilbao o Sevilla hay que empezar a sumar nuevos nombres: los de la nueva y glamurosa restauración veggie —vegana, vegetariana y flexitariana—. Aun cuando no han empezado a coleccionar estrellas Michelin, sitios como Loving Hut, Pizzi Dixie o Levél Veggie Bistro, en Madrid, o Väcka y Teresa Carles, en Barcelona, se están ganando un espacio en el olimpo de la restauración española; una situación impensable hace 10 años, cuando los vegetarianos de entonces eran poco más que reductos para unos pocos. Todo lo contrario de los flamantes veggies de ahora. El mercado de la comida sin carne, tanto desde el punto de vista de la restauración como de la distribución, generó un negocio de más de 4.100 millones en 2016, según la consultora Visiongain.
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