El autor hacía un pequeño recorrido por los lugares que el autor había encontrado y en el que se sentía seguro, sobre todo zonas privadas y de ocio nocturno. Las quejas de los lectores fueron por el tono, que consideraron “frívolo”; por el contenido, que “banalizaba” la situación de un país intolerante y homófobo en su política, su legislación y sus costumbres; y por los consejos, que argumentaban que se ajustaban a un “estereotipo” dentro del colectivo homosexual y eran “peligrosos”.
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