Monday, April 23, 2018

Actualizarse

Me aferro a los objetos y me resisto a renovarlos. Si mis electrodomésticos aguantan mi cocina, puede hacerse nonagenaria conmigo. Mi teléfono móvil ya tiene cuatro años y me abruma la idea de tener que cambiarlo por otro. Sirve para lo indispensable y aunque a veces se congela y le fallan algunos detalles por culpa de la obsolescencia programada que le acecha, resiste con mucha elegancia. Celebro con chascarrillos la plenitud de las cosas que los cálculos consumistas han querido que se rompan y aguantan más allá de sus fuerzas.

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