Ya sea de rojo rabioso, como en el estreno de La ciudad de las estrellas en París, o de rosa tan pálido como su piel en la entrega de los Globos de Oro; de rubia, su color natural, o de pelirroja, el más habitual, Emma Stone tiene a todos enamorados. Al primero a su director Damien Chazelle, que la escogió para el papel de Mía por la “vulnerabilidad y la resolución” que caracteriza tanto a la actriz como a su último personaje. “Un musical te obliga a mostrar todas las cartas. Tienes que estar dispuesta a ir con el corazón por delante si quieres que te crean”, resumió a este periódico la estrella que tiene todas las papeletas para ganar el Oscar este año.
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