China, década de 1980. Mao ha muerto y al timón está Deng Xiaoping. De la noche a la mañana enriquecerse se ha convertido en algo glorioso, y el país más poblado del mundo acaba con su aislamiento para provocar la mayor transformación social de la historia. Es hora de guardar el traje Mao en el fondo del armario. Pero, después de 30 años del comunismo más estricto, resulta difícil decidir qué ponerse. Irrumpen el color y las formas más atrevidas, pero se pierden en un caótico eclecticismo que refleja tanto la ambición de prosperar de la población como su falta de formación estilística. Poco a poco van llegando las grandes marcas de la moda, atraídas por la promesa del mayor mercado del mundo, y con ellas también las primeras publicaciones especializadas. En 1988 Elle es la primera extranjera.
from Sección Estilo | EL PAÍS http://ift.tt/2jsUBmo
via IFTTT