En el Reino Unido han saltado las alarmas por la inusual ausencia de la vida pública de Isabel II. La reina está convaleciente desde hace dos semanas por “un fuerte resfriado”, según la versión oficial facilitada por palacio. La última vez que se vio a la soberana más longeva fue el día en que pronunció su discurso de Navidad. A sus 90 años preocupa la salud de Isabel II que se ha caracterizado siempre por su fortaleza. Solo su hija, Ana, ha tranquilizado a la opinión con una breve declaración: “Está algo mejor”, dijo. Eso sí, desde la casa real británica se ha informado de que la enferma se mantiene activa con sus tareas de despacho que incluyen recibir las cajas rojas que le mandan cada día sobre los asuntos de gobierno. Pese a este percance de salud, nadie se planea la posibilidad de que Isabel II haya pensado en abdicar. Ella tiene pensado morir aferrada al trono, más por sentido de la responsabilidad que por vanidad o falta de herederos.
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