Mi madre y sus amigas tienen un dicho, una especie de coplilla que se repiten unas a otras cuando se ven cada tanto: el célebre culo o cara. “Ya se sabe, una es de culo o de cara. Y yo soy de... (rellenar con la respuesta ¿correcta?)”. Es bien fácil. Cuando uno se chulea bien contento porque logra estar delgado (aka no tiene culo, es decir, culo BIEN, que son las amigas de mi madre y no de la Kardashian), la cara se estropea (aka cara MAL). Y cuando está uno más rellenito, pues qué faena de culamen pero mira que cara más lustrosa.
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