Miles de personas asistieron del 12 al 14 de abril a la Saskatoon Tattoo Expo, cita ineludible en esta ciudad canadiense para los adeptos a las tintas y las agujas. Los tatuajes sobre la piel de Chris Wenzel —calaveras, serpientes, flores, entre otras figuras— acapararon la atención de los visitantes, y no por los colores empleados o la finura de los trazos, sino porque Wenzel falleció hace casi medio año. Antes de morir, este tatuador profesional pidió a su esposa, Cheryl, que hiciera todo lo posible para conservar los dibujos que lució con orgullo durante años. “Los tatuajes eran lo más importante en la vida de Chris. Adoraba tatuar a los clientes que venían a nuestro estudio”, declaró Cheryl Wenzel a la cadena CBC.
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