Tuesday, July 31, 2018

Que los pollos sean amarillos no quiere decir que sean de corral: esta es la razón de su color

Cuando compramos un pollo en el mercado, solemos fijarnos en su color. Si su carne es más rosada y su grasa más blanquecina, pensamos que el animal ha sido criado en una de esas granjas en las que todos los ejemplares viven hacinados, ha sido alimentados con un mal pienso y ni siquiera ven la luz del sol. Por el contrario cuando el color en la carne del producto tiende más hacia el naranja y su grasa es más amarilla, creemos que el animal ha tenido una vida más "plena y feliz", en la que ha podido disfrutar del campo, buena comida y libertad. En definitiva, que ha sido criado de una forma más ecológica, sostenible y, por lo tanto, saludable (y eso, aunque lo ecológico no sea necesariamente más saludable). Lamentamos informarle de que el color no es un indicativo de que el animal haya vivido más feliz.

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