Los hermanos Roca llevan huyendo de las consecuencias del éxito desde 2013, cuando la revista Restaurant colocó a El Celler de Can Roca en lo más alto del podio, el que le otorgaba la distinción de mejor restaurante del mundo. La emoción inicial y las ganas de seguir superándose no se han desvanecido en todo este tiempo en el que han bailado sin descanso entre el primer y el segundo puesto. Llevan desde entonces reinterpretándose a sí mismos, viajando y aprendiendo, pero, sobre todo, intentando mantener los pies en el suelo. “Estar arriba en el ránking mundial de la cocina es un reconocimiento importantísimo. Pero el éxito te puede hacer vivir en un engolamiento, en una pomposidad. Y puede provocar parálisis”, analiza Josep Roca, el jefe de sala y el sumiller de los tres hermanos. Así que para salir de su zona de confort y evitar estancarse, los Roca se lanzaron hace tres años a una gira internacional alrededor de tres continentes, América, Asia y Europa, con el objetivo de empaparse de diferentes salsas, productos y técnicas. Era una manera de intercambiar conocimientos. Pero también ha sido una forma de añorar lo autóctono. “¿De verdad conocemos la cocina en España?. ¡Qué va!”, reconoce el mediano de los tres hermanos. Así que se pusieron en marcha con el siguiente reto: emprender un tour por siete comunidades autónomas que empezará este abril para poner la lupa en la gastronomía local.
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