“Nuestra voz es la única cosa que nos protegerá”, reivindicaba la camiseta que lucían los relaciones públicas de Jeremy Scott la noche de su desfile de la Semana de la Moda en Nueva York. El diseñador, que dedicó su colección para el próximo invierno al culto a los famosos, no quiso perder la oportunidad de hacer política. Este pequeño manifiesto era un claro acto de protesta contra la llegada de Trump al poder, que ha dejado a la industria de la moda en estado de shock: “Es algo que nos afecta en todo lo que hacemos. Y quiero usar mi voz para hablar contra el Gobierno. No estoy nada contento con la forma en la que están actuando. Porque no son mayoría. No fue el voto mayoritario y no es lo que siente la mayoría”, explicaba un serio Scott tras la presentación. Y de nuevo América y algunos de sus personajes más icónicos pasearon encima de la pasarela. Lo hicieron en su versión más kitsch, como a Scott le gusta: los sesenta, el boudoir, el encanto del glamour del viejo Hollywood, pero de forma casual y cotidiana.
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