Era el desfile más esperado de la temporada. Casi un momento histórico. La italiana Maria Grazia Chiuri, primera mujer en ocupar el cargo de directora creativa de Dior, se estrenaba al frente de la firma francesa en París. Más inteligente que emocionante, su colección fue una declaración de intenciones. “Todos debemos ser feministas”, se leía en una de las camisetas que presentó ayer sobre la pasarela. Por si el mensaje no fuera lo suficientemente claro, la italiana articuló toda su propuesta en torno a la equipación de esgrima, “que es prácticamente igual para el hombre que para la mujer”. Al reinterpretarla primero como chaqueta de cuero y, sucesivamente, como corsé, chaleco y corpiño, Chiuri buscaba crear un nuevo uniforme para la mujer, la armadura con la que competir en el mundo actual. Una estética que, como el New Look de Christian Dior en su momento, “se adapte a las necesidades cambiantes de la mujer”, pero que “vaya más allá de las categorías tradicionales de femenino y masculino, joven y no tan joven, razón y emoción, que ya no son conceptos complementarios”.
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