El pasado fin de semana, dos hermanos, Allen y Brandon Alexander trataban de vender su oso de peluche de 2,5 metros en un improvisado mercadillo callejero. Su padre, Tim, grabó en vídeo la desesperación de sus pequeños porque nadie paraba para comprárselo, hasta que un decidido conductor frenó al lado de la acera para interesarse por el juguete.
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